¡Estábamos en París! La ciudad de la luz y del amor, no podía creérmelo mi novio me había traído hasta París para nuestras vacaciones de invierno, es cierto que hacia frió y estaba todo nevado pero aún así era hermoso incluso la nieve realzaba la belleza del lugar haciéndolo mágico.
Nos encontrábamos en un taxi rumbo al lugar donde estaba el hotel donde nos alojaríamos el tiempo que estuviéramos, le había preguntado a Justin cuanto tiempo nos íbamos a quedar pero no quiso responderme así que tuve que resignarme ya que no quería estropear el viaje con discusiones estúpidas, lo único que se había dignado a decirme es que nos alojaríamos en una suite y que no se me ocurriera quejarme por nada a lo que yo acepté aunque por dentro me moría de ganas por replicar que era un gasto enorme pero por no fastidiar ni empezar una pelea me quedé callada mirando como caía la nieve a través de la ventanilla.
Seguía admirando el paisaje por lo que cuando el taxi freno justo a la puerta de nuestro hotel yo no me di cuenta, estaba enfrascada en mi propio mundo y Justin tuvo que sacudirme un par de veces para que reaccionara y volviera al mundo real. Le sonreí avergonzada al taxista que se me había quedado mirando por lo que cogí mi bolso saliendo lo mas rápido posible del vehículo, por supuesto mi novio ya había sacado las cosas y se estaba divirtiendo a mi costa.
- Seguro que el taxista piensa que soy estúpida o algo por el estilo - refunfuñe por lo bajo -
- No creo que eso sea cierto Kat - me contradijo Justin -
- Oh venga vamos me quede todo el camino pegada a la ventanilla como lela -
- Simplemente estabas admirando las vistas, nada más - se encogió de hombros mientras me respondía -
- Genial, llevamos un par de horas en la ciudad y ya hay una persona que piensa que estoy mal de la cabeza -
Justin simplemente ignoró lo que dije, sólo rodó los ojos, agarró nuestras maletas a la vez que empezaba a caminar hacía el interior del hotel donde un botones le abrió la puerta amablemente, yo sonreí y saludé como pude y es que sí tantos años estudiando francés para nada, no tenía ni idea de nada, no me enteraba de nada de lo que le estaba diciendo la recepcionista a Justin así que dejé que él se encargara de todo, afortunadamente mi novio si que sabía francés, se manejaba muy bien así que estaba salvada, haría que él hiciera todo por los dos.
Siguió hablando con la recepcionista un par de minutos más mientras yo me entretenía mirando el vestíbulo del hotel era todo muy elegante, sofisticado, básicamente se notaba que era muy caro, no quise saber cuanto costaba la noche en un lugar como este, el lugar no estaba muy recargado había varias pinturas colgadas de las paredes color crema, una zona donde había un corro de sofás de color rojo, supongo que era donde las personas esperarían, un par de lámparas de telaraña doradas, unas cuantas plantas pero lo que más llamaba la atención era una gran escalinata que te recordaba a la del Titanic pero esta estaba cubierta con una gran alfombra roja con bordados dorados, no quise mirar más todo era demasiado ostentoso.
Cuando empezaba a impacientarme por fin Justin dejó de hablar con la chica, vino hacia mi agarrándome de la mano, conduciéndome por las escaleras para poder coger el ascensor porque según me había dicho mientras caminábamos nuestra habitación se encontraba en el último piso, también me dijo que no me preocupara por nuestro equipaje que ya lo habían mandado y que cuando llegáramos estaría esperándonos dentro de la habitación.
Debido a que llevábamos muchas horas en un avión, después el viaje en taxi nuestro horario estaba cambiado así que yo prácticamente me estaba muriendo de sueño aunque Justin también así que decidimos que lo mejor sería quedarnos a dormir en la habitación del hotel, no iba a servir de nada visitar la ciudad cuando estábamos tan cansados, no iba a ser nada productivo por lo que nos cambiamos de ropa y nos acostamos a dormir.
Nos despertamos horas después cuando ya era de noche, si que habíamos dormido, todo era culpa de jet lag, maldito Justin por elegir un país que está en otro continente distinto al nuestro, en fin no debería estar quejándome por ello ya que ha sido él quien ha pagado todo hasta el momento y seguro que lo pagará todo él.
No tenía ganas de ir a ningún sitio, aún seguía algo cansada y no tenía ganas de salir al frío polar que se había desatado en la ciudad así que cenamos en el restaurante, al terminar volvimos a la habitación donde tome un par de fotos antes de acostarnos a dormir otra vez.
A la mañana siguiente nos preparamos, desayunamos lo más rápidamente posible para poder disfrutar el día por la ciudad, cogimos todo lo necesario para pasar la mañana perdidos. Nos aseguramos de tener todo listo varias veces porque no regresaríamos al hotel y si teníamos que hacerlo sería molesto porque perderíamos tiempo que podríamos dedicar a algo más.
- ¿Preparada para pasar el mejor día de tu vida? - me preguntó Justin -
- No seas tan altivo, no te pega nada cariño - le respondí -
Se rió al escuchar mi respuesta, al parecer estaba demasiado alegre a pesar de ser temprano en la mañana, no le di importancia porque para eso estábamos ahí para disfrutar el tiempo y pasarlo bien, ser felices.
- Pues para ser la hora que es no hace tanto frío - le comenté -
- Espero que el sol aguante todo el día -
Miré el cielo que se encontraba despejado en su gran mayoría donde brillaba un sol radiante que empezaba a calentar un poco aunque no nos olvidábamos d que era invierno porque soplaba una brisa fría pero que solo te provocaba un ligero estremecimiento no era como ayer que hacia un frío para morirse debido a la nieve.
- Pues ojalá Helios te escuche y no deje que se nos eche a perder la mañana -
- ¿Quién diablos es Helios? - preguntó Justin mientras caminábamos por las calles de París -
- Obviamente es el Dios del Sol - le contesté - quiero entrar aquí - señalé una tienda que estaba a un par de metros nuestro -
- Como quieras - se encogió de hombros -
Sonreí porque me salí con la mía, sabía que Justin no se iba a negar a nada de lo que le dijera porque ese era el propósito, tenerme ocupada para no pensar en todo lo que nos había pasado.
- ¿Entonces entramos? - le cuestioné con ojos de perrito -
- Claro, ¿por qué no? - respondió - total no tenemos nada mejor que hacer -
Nos pasamos la gran mayoría del tiempo de tienda en tienda, mirando, comprando recuerdos para nuestros amigos, para nosotros mismos pero Justin también se pasó mucho tiempo mandando mensajes a alguien y no quiso decirme a quien, así que terminé algo molesta pero lo ignoré no quería que mi día se arruinara por una tontería.
- ¿A donde vamos ahora? -
- ¿Por qué no vamos a tomar un café o algo caliente? - propuso Justin- aunque no haga mucho frio la temperatura sigue siendo bastante baja -
- Vale entonces vamos a un Starbucks - acepté su propuesta -
- Hay uno en la siguiente calle así que lo tenemos cerca -
Caminamos un par de minutos antes de divisar delante nuestro las letras grandes de color verde de la cafetería donde habíamos acordado ir, entramos, aunque había bastante gente, conseguimos encontrar una mesa y un lugar donde dejar nuestras compras sin que molestaran a nadie. Justin fue el encargado de pedir nuestras bebidas, las cuales llevaba en la mano después de esperar diez minutos por ellas, me entregó la mía y se sentó a mi lado.
- Se que no te gusta el café así que he pedido un batido de chocolate caliente con nata y sirope de chocolate por encima -
- Gracias - le agradecí - y ¿tu que pediste? - le pregunté -
- Batido de chocolate blanco - respondió - está bueno así que ¿quieres probar? - me ofreció -
- Seguro - asentí ante su pregunta -
En realidad si que estaba rico, era muy dulce pero estaba delicioso aunque yo no cambiaría mi batido de chocolate por nada del mundo bueno vale quizá por uno de vainilla.
- Entonces ¿por qué estás sentado a mi lado? -
- Esperamos a alguien - respondió tranquilamente -
- ¿Qué? ¿A quien? - cuestioné -
- Sorpresa -
Rodé los ojos, odiaba cuando hacia eso, siempre se escudaba en la excusa de sorpresa sabiendo cuanto las odiaba. Maldito Justin - le maldije en mi mente -
Justin se giró hacia mi sonriendo, él sabía que odiaba que me hiciera eso pero al parecer a él le divertía y mucho, simplemente le miré mal para dejarle claro que era un idiota.
Me entretuve jugando con mi móvil, a Justin le pareció gracioso que le ignorara todo el rato que estuvimos allí sentados tomando nuestros batidos, mi novio estaba mal de la cabeza, le gustaba que le ignoraran.
- ¿Va a tardar mucho esta persona misteriosa? - pregunté aburrida -
- Para nada - negó él - es más ya está aquí -
No me dió tiempo a decir nada porque cuando levanté mi mirada vi a Ian justo delante de mi con una caja enorme en su manos, antes de que si quiera pudiera preguntar que era eso Justin me guiñó el ojo y le quito importancia a la caja que nuestro amigo acababa de dejar encima de la mesa justo delante de mi novio.
- No te preocupes Kat, no es nada malo - dijo Ian al ver mi cara de pánico -
- Bueno, si me lo dices tú me fiaré -
- ¡Oye! - protestó Justin - ¿te fías de él pero no de mi? vaya novia que tengo -
- Eso te pasa por estar todo el maldito día dándome sorpresas cuando sabes que las odio - me quejé -
- Venga anda no seas infantil, esto te va a gustar demasiado - me prometió Justin -
- Me da miedo hasta abrirlo -
- No te va a morder Kat - añadió nuestro amigo - lo que hay dentro es inofensivo -
- ¿Tengo que mirar lo que hay dentro justo aquí? - pregunté - todo el mundo nos está mirando -
Justin escaneó la habitación por los posibles mirones que pudiera haber en el lugar aunque todo el mundo estaba pendiente de lo suyo pero al parecer yo era una exagerada porque eso fue lo que mi novio masculló por lo bajo a lo que yo le puse mala cara en respuesta a su comentario.
- No pasa nada, abre la caja Kat, ya lidiaremos con la gente más tarde -
No podía ganar esta batalla ya que eran dos contra mi así que les di el gusto para que no me molestaran más y abrí la caja, no entendía que era lo que estaba viendo y al parecer a los chicos les hizo gracia mi cara de confusión porque se estaban riendo de mi, miré a Justin primero y después a Ian para ver si alguno de los dos se dignaba a explicarme que era todo aquello pero ninguno de los dos dijo nada así que resignada empecé a sacar las cosas que habían dentro, unas cuantas servilletas de diferentes colores, tamaños y diseños, un libro enorme con muestras de manteles y telas, un catalogo con fotos y explicaciones de flores, a medida que iba sacando todo aquello cada vez iba entendiendo algo más. ¡Eran muestras para organizar una boda!
- ¿Esto es lo que creo que es? - pregunté anonada -
- Exacto son muestras de algunas cosas para vuestra boda, como manteles, la cubertería, la vajilla, las servilletas, los arreglos florales, un par de sitios donde podréis organizarla, faltan los menús y la tarta pero como no tenéis fecha aún y yo no soy el que se casa no me lo han podido facilitar, eso tendréis que hacerlo vosotros mismos - nos respondió Ian -
- ¿Esto era lo que estabas haciendo toda la mañana pegado al móvil? - acusé a Justin -
- Algo así , aunque aún no hemos hablado en serio de la boda Kat, simplemente dijiste que si y debido a todo lo que ha ocurrido me pareció buena idea que nos centráramos en algo feliz -
- Gracias a los dos - abracé primero a Justin que lo tenia a mi lado y después me levanté para abrazar a Ian -
- No tienes que darlas - le restó importancia el moreno -
- Entonces será mejor que hablemos de todo lo que nos falta y empecemos a organizar las cosas para la boda - dije entusiasmada -
- Primero tendremos que ponernos de acuerdo, Kat - me interrumpió Justin antes de que empezara a proponer cosas para nuestra boda -
- O sea que pongamos digamos las ideas que tenemos pensadas y después intentar concordar todo para que ninguno tenga que renunciar a nada. -
- Esto será un desafío extremo, por eso estoy yo aquí, seré neutral así que os ayudaré a que consigáis poneros de acuerdo. - comentó Ian -
Justin y yo asentimos a lo dicho por Ian, estábamos de acuerdo en que él nos ayudara y viera las cosas desde otra perspectiva.
- Empecemos por lo más importante cuando y donde -
- Se que Kat dirá que en casa pero yo estuve pensando en hacer dos bodas, una en casa por la iglesia para todo el mundo y otra por lo civil para nosotros solos, la pública sería en California, la privada sería aquí en París -
- Estás loco Justin - reclamé - ¿sabes cuanto cuesta organizar una boda? ¿encima quieres otra? -
- Una boda por lo civil no es tan difícil de organizar simplemente necesitas tener la fecha y los testigos y afortunadamente tenemos ambas cosas - me respondió con una sonrisa -
- ¿Me estás jodiendo? - grité - ¿cuando mierda conseguiste una fecha para la boda? Dime que no has hecho nada ilegal para conseguirla -
- Cuanta fé tienes en mi cariño - dijo sarcásticamente - no hice nada ilegal para conseguirla, simplemente dije que era una sorpresa y aunque al principio no se fiaban conseguí una fecha porque tuvieron varias cancelaciones así que sí es todo legal -
- ¿Entonces cuando es la boda? - pregunté asustada por saber la respuesta -
- Eso es fácil - respondió esta vez Ian - vuestra boda privada será en exactamente cuatro días, y antes de que te pongas a gritar otra vez Kat, todo está solucionado así que a disfrutar y listo -
- ¿Hicisteis todo esto sin mi, verdad? - pregunté -
- Podrás organizar nuestra boda pública y escoger la fecha que tu quieras - intentó negociar Justin -
- Como castigo escogeré la fecha más lejana, simplemente para joderte -
- Me parece justo - sonrió feliz -
- Así que no falta nada por organizar , genial - murmuré -
- Y no te olvides de disfrutar - añadió Ian - va a ser tu gran día -
- Por supuesto que sí, disfrutar - repliqué -
- Lo siento Ian - se disculpó Justin - pero ya tenemos que irnos aún tengo que ultimar un par de detalles así que te veremos en cuatro días -
- No hay problema, allí estaré - se despidió él -
- Vamos Kat - Justin me agarró de la mano mientras salíamos del Starbucks -
Solo me había dado tiempo de agarrar la caja y despedirme rápidamente de Ian porque al parecer Justin estaba muy apurado por irse cuanto antes de allí, a través del cristal pude ver como nuestro amigo seguía sentado en la misma mesa en la que habíamos estado tomando un café.
- ¿Por qué tanta prisa? - le pregunté -
- No te has dado cuenta Kat pero ya son las siete de la tarde y aún hay que hacer un par de cosas antes de volver al hotel - respondió -
- Vaya si que tienes todo planeado - en ese momento mientras le contestaba Justin me quitó la enorme caja de las manos -
- Así es así que haz el favor de entrar en esa tienda de ahí - señaló una con la cabeza - y comprar el vestido más bonito que haya en ella -
- ¿Para qué? - cuestioné -
- Porque esta mañana el encargado del comedor me llamó la atención porque ayer no habíamos ido vestidos adecuadamente, Kat es un hotel de ricos y pijos así que hay un reglamento de etiqueta el cual dice que para comer y cenar hay que ir vestidos formalmente, lo dejaron pasar porque supieron que habíamos llegado de Estados Unidos y estábamos muy cansados pero hoy no lo van a dejar pasar, así que por favor deja de hacer preguntas y por una vez en la vida haz lo que te digo -
- Vale, está bien, no lo sabía -
Justin no me acompañó dentro de la tienda porque me dijo antes de entrar que prefería no ver el vestido y que fuera una sorpresa, no le di mucha importancia si es lo que él quería pues que así fuera. Estuve mirando un buen rato un montón de vestidos hasta que uno me llamó la atención, era un vestido largo con tirantes de color azul eléctrico con una tela de tul blanca, grisácea que hacía que el azul destacara aún más, tenía un hermoso diseño de pequeños diamantes desde debajo del pecho hasta la cintura. Sin dudarlo le dije a la dependienta que me había ayudado todo ese tiempo, y que afortunadamente hablaba inglés, que ese era el elegido, ese era el que me llevaría, le dije que no quería saber el precio así que simplemente le entregué la tarjeta de crédito que mi novio me había dado antes de entrar en la tienda, firmé el recibo y cogí la bolsa que me tendió la chica, le di las gracias y salí de la tienda.
Justin estaba en el mismo lugar en el que le había dejado antes de entrar a comprar el vestido para esa noche, sonrió al verme, así que dando por concluido el paseo por la ciudad nos dirigimos al hotel para descansar un poco, prepararnos y demás.
Eran las nueve y media cuando salí de la ducha, me estaba secando el pelo cuando me saltó la duda.
- ¡Justin! - le llamé desde el baño -
- ¿Pasa algo Kat? - preguntó asomando la cabeza por la puerta -
- ¿No es muy tarde para cenar en el comedor del hotel? - le cuestioné -
- Es que no vamos a cenar aquí en el hotel, termina de prepararte que en cuarenta y cinco minutos nos vamos - sonrió antes de cerrar la puerta -
Rodé los ojos y suspiré mientras empezaba a ondular mi pelo, diez minutos después terminé y me hice un recogido dejándome dos mechones sueltos del frente, en unos cinco minutos terminé mi maquillaje que era en tonos neutros, el vestido ya llamaba la atención por si solo.
Me puse los accesorios que llevaría esa noche, esa vez no llevaría bolso ya que Justin me dijo que no era necesario así que guardé mi teléfono móvil junto con mis demás cosas en la maleta, la cual cerré con un candado y la metí en el armario junto con la de Justin, él ya me estaba esperando abajo en la recepción del hotel porque según él aún tenia que arreglar un par de detalles de ultima hora, como estábamos en invierno cogí un chal antes de salir de la habitación y cerrar con llave.
Al bajar la enorme escalinata que daba al vestíbulo del hotel, cerca de la puerta principal pude divisar a Justin esperando por mi, iba vestido de negro de pies a cabeza excepto por su americana que era de un color blanco impoluto, no me tomó más de cinco minutos llegar hasta donde él se encontraba parado.
- Espero que sepas que estas haciendo saliendo con este frío - le reclamé -
- Por supuesto - sonrió - todo esta controlado -
- Eso espero - añadí - ¿entonces nos vamos ya? -
- Si pero antes vas a tener que confiar en mi y ponerte esta venda en los ojos -
- ¿Es una broma? - me quedé mirándole a la cara esperando que dijera que sí que era una broma -
- Por favor, Kat - suplicó -
- Está bien, pero de esta te acuerdas - Justin asintió -
Al parecer estuvo de acuerdo con lo que yo había dicho, me sonrió intentando tranquilizarme antes de colocarme la venda de modo que mi mundo se oscureció, cuando estuvo seguro de que no podía ver nada y la tela no se iba a mover de su sitio, me agarró de la mano guiándome al exterior, pude escuchar como la puerta se cerraba detrás nuestro y Justin hablaba rápidamente con alguien en francés. Yo simplemente me dejé guiar, sabía que no me dejaría caerme ya que me tenía fuertemente agarrada.
- Necesito que te agaches y que tengas mucho cuidado con tu cabeza, tienes que subirte a un coche - por supuesto él me ayudó a entrar en el coche y que no hubiera ningún accidente -
Noté como Justin se subía al lado mio, me colocaba el cinturón de seguridad, abrochaba el suyo y le daba al parecer unas instrucciones al conductor, que aunque yo me esforzara por descifrar sabría que jamás lo iba a conseguir así que me acomodé para el viaje que no sabía cuanto iba a durar.
- Por cierto, estas preciosa - me susurró Justin en mi odio de repente asustándome un poco -
- Gracias - le respondí - tú vas muy elegante también -
El resto de tiempo nos quedamos en silencio , íbamos agarrados de la mano, acomodé mi cabeza en su hombro y él apoyó la suya encima de la mía, cualquiera que nos viera pensaría que estábamos locos o muy enamorados, lo cual ambas afirmaciones eran correctas. Dejé de pensar a donde me llevaría Justin sencillamente disfruté del recorrido, no quería comerme la cabeza por tonterías.
Eventualmente llegamos a nuestro destino, me di cuenta porque el coche que había estado en un constante movimiento se había parado súbitamente en seco, por supuesto Justin fue el primero en bajarse para ayudarme a hacerlo a mi, dimos las gracias al conductor por el trayecto, escuché su respuesta y como lentamente se iba alejando de nosotros.
- ¿Puedo quitarme ya esta maldita cosa? - pregunté desesperada -
- Aún no, aguanta unos diez minutos más, por favor - fue la respuesta de Justin -
Después de eso empezamos a caminar de frente, no escuchaba nada alrededor mio salvo la respiración de Justin y algún que otro pájaro, lo que significaba que estábamos solos en algún remoto lugar, a lo que me vino a la memoria cuando Justin me había secuestrado para llevarme a aquel hermoso lugar que él llamaba la nada.
- Por aquí - me guió -
Me hizo entrar en lo que parecía un ascensor, lo adiviné debido al ruido de puertas abrirse y cerrarse, y a que estábamos moviéndonos hacía arriba, cada vez estaba más nerviosa, desesperada por quitarme la dichosa venda de los ojos, impaciente para descubrir que era la sorpresa pero sobre todo saber donde estábamos y que era lo que él estaba tramando, algo difícil pero no imposible. Salimos del ascensor, Justin me hizo caminar un poco más, girar a la izquierda y cuando ya empezaba a marearme un poco debido a que me había estado llevando de aquí para allí, frenamos en seco y por fin me quitó la venda de los ojos.
Mis ojos tardaron muy poco tiempo en aclimatarse al cambio de completa oscuridad a una débil y brillante luz, que pocos minutos después me di cuenta que eran pequeñas velas repartidas por todo el lugar. Nos encontrábamos en el restaurante del primer piso de la torre Eiffel, se podía distinguir parte de la cuidad por las enormes cristaleras que hacían de paredes, una mesa redonda con un mantel blanco se encontraba en el centro de la habitación, miré a mi alrededor pero no había señales del resto de las otras mesas que deberían haber en el lugar, Justin me agarró la mano, tiró de mi hacía dentro de la estancia, me hizo sentarme en una de las dos sillas rojas que había allí, pude distinguir una hermosa lampara de araña encima de nuestras cabezas a la cual la luz de las velas le arrancaban pequeños destellos, también pude divisar una enorme alfombra roja que hacía de suelo y que el cuarto estaba decorado con jarrones que contenían rosas de diferentes colores, en nuestra mesa se encontraba uno con * una rosa roja y otra blanca *. Sonreí por el detalle, aceptando su significado.
- El mundo a tus pies - susurró Justin -
- Literalmente - asentí ante su comentario -
No había nadie más allí, solo nosotros dos y la hermosa vista de la cuidad, como no había camareros como los habría en un restaurante normal fue Justin el que se encargó de servir nuestra comida y la bebida. La cena estuvo deliciosa, fue bastante tranquila, amena pero sobretodo fue especial. Por fin sentía que todo volvía a estar bien, que a pesar de todo lo malo ocurrido íbamos a ser felices, juntos; Que aún había un futuro, un final feliz para nosotros, que definitivamente habíamos superado nuestros problemas y volvíamos a estar bien.
- Por nosotros - brindó Justin -
- Por ser felices - brindé yo -
Y allí en aquel restaurante de la torre Eiffel pude entender que era la felicidad, que era estar enamorado, que era el amor, porque todos aquellos sentimientos eran tan importantes y porque la gente se desvivía por conseguir la felicidad y el amor, porque sin ellos no eres nada, solo una cascara vacía, fría , sin vida; Porque aunque la felicidad sea efímera y no sea eterna merece la pena luchar con uñas y dientes por conseguirla, porque nada es más bonito que ser feliz, porque te embarga una sensación increíble haciéndote sentir vivo.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Sí lo sé estuve desaparecida de aquí como mil años, se que llevo mucho sin publicar, sorry!!! Escribir este capitulo me costó una vida y parte de la otra, son 4185 palabras (sin contar esta nota) creo que es el capitulo más largo que he escrito, si os habéis fijado (espero que sí) hay una frase con ** eso es que quiero que busquéis el significado de la rosa roja y la rosa blanca (dudo que lo hagáis pero bueno) así lograreis entender el porque Kat dice que acepta su significado, bueno intentaré no tardan tanto en volver a publicar, tengo que ponerme las pilas y seguir escribiendo. Bueno ojalá os guste el capitulo y no os moleste mucho las fotos, aunque describí todo lo mejor que pude ya sabéis una imagen vale más que mil palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario