martes, 22 de marzo de 2016

Capitulo 28

Malditos exámenes maldije para mis adentros por cuarta vez en aquel día, ya habíamos hecho todos los demás en los días anteriores pero hoy era el último y aquí me encontraba en medio de un examen de Literatura que me importaba muy poco o más bien nada, con Aiden sentado detrás mio y con la profesora mirándome con mal humor porque hacía veinte minutos que no escribía nada en el folio, miré hacia abajo hacia mi examen contesté el resto de las preguntas, me levanté le entregué las cosas a la profesora y salí del aula cerrando la puerta detrás de mi.
Caminé por los pasillos desiertos porque todos se encontraban en clase ahora mismo menos yo que ya había acabado todos y aún quedaban veinticinco minutos para que las clases acabaran oficialmente y fueran vacaciones de invierno, mandé un mensaje al grupo de whatsapp, era la primera vez que lo usábamos desde la muerte de Elena, preguntando si alguien había acabado o si era la única estúpida, nadie respondió así que asumí que aún seguían en sus exámenes, decidí ir a las mesas de fuera de la escuela.
Sentada allí sola me dio tiempo a escribir que era lo que iba a hablar en el funeral de Elena que era ese mismo día en varias horas, no había escrito nada porque no estaba segura de si fuera capaz si quiera de hablar, me encontraba entretenida cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado, giré la cabeza y vi a la que antiguamente fue mi otra mejor amiga, Rebekah.
- ¿Acabaste ya? - pregunté a la vez que cerraba la libreta y la guardaba en mi mochila -
- Sí aunque el profesor no quería dejarnos ir porque no había tocado el timbre aún pero nos salimos con la nuestra - respondió -
- Oh bueno yo simplemente recogí mis cosas, entregué mi examen y me fui sin preguntar si podía irme o no - le dije -
- Algo típico en ti -
- Y en Elena - añadí - ella siempre era la primera en acabar de las tres y la primera en irse -
- Cierto - suspiró - no me puedo creer que ella esté muerta, era nuestra mejor amiga e íbamos a vivir todos juntos, no es justo -
- La vida no es justa - acoté - ahora ella está cuidándonos de nuestras locuras, para que no nos metamos en ningún lío, será nuestra ángel guardián -
- Ella nos estaría animando a que hiciéramos locuras - se rió -
- Sí, eso es verdad, es algo que Elena totalmente haría -
Abracé a Rebekah, ambas lo necesitábamos, era imposible que todo volviera a ser como era antes, nunca íbamos a ser las mismas personas y sería muy difícil seguir adelante sin ella. Apoyé mi cabeza en su hombro a la vez que llorábamos en silencio y así nos encontraron los chicos después de que tocara el timbre y se unieron, fue un abrazo grupal que no estaba completo.
- Bueno chicos nos vemos en unas horas - comentó Ian cuando nos separábamos -
- Sí claro, nos vemos luego chicos - me despedí de ellos -
Justin y yo íbamos en una dirección mientras ellos se iban en la otra, me acompañó hasta donde estaba aparcado mi coche.
- ¿Seguro que estás bien? - me pregunto mientras acomodaba un mechón de mi pelo detrás de mi oreja -
- No, la verdad es que creo que nunca nada volverá a estar bien -
- El mundo sigue girando - susurró -
- Y no se detendrá nunca - añado a su anterior comentario - desearía que nada de esto hubiera pasado -
- El mundo no es una fábrica de conceder deseos y la vida no es justa -
- Lo sé - me quejé suspirando -
- ¿Quieres que te acompañe a casa? - se ofreció Justin -
- No hace falta, mi madre ya llegó y tengo que hablar con ella para ver si viene al funeral pero gracias por la oferta - le agradecí -
- Ten cuidado, te quiero -
- Lo mismo le digo señor Bieber, te quiero - me acerqué a él y le di un beso - nos vemos más tarde - me despedí de él -
Conduje por las calles abarrotadas de Los Ángeles, quería llegar a mi casa lo más pronto posible porque aún tenia que hacer muchas cosas antes del funeral. Por fin diez minutos después llegué así que aproveché a sacar a los perros que ya estaban más grandes a pasear para quitármelo de en medio.
- ¡Mamá ya estoy en casa! - grité cuando entre por la puerta por segunda vez en el día -
- ¡En la cocina! - me respondió mi grito -
Solté a los perros para que fueran a mi cuarto, después fui al cuarto de baño a lavarme las manos y a la cocina donde estaba mi madre terminando de hacer la comida.
- Hola mamá, ¿como va el trabajo? - le cuestioné -
- Difícil - respondió -
Rodé los ojos ante su respuesta, me pasó las cosas para poner la mesa y así lo hice, me senté y cinco minutos después ella ya había terminado la comida colocó un plato delante mio, se sentó en su sitio y empezó a comer en silencio.
- Entonces ... ¿vas a venir al funeral? - le dije -
- ¿Al funeral de quién? - preguntó a su vez -
- Al de Alex Russo y Elena Gilbert, mamá, te lo dije hace un par de días -
- Oh bueno lo siento cariño pero no puedo ir -
- ¿Por qué no? ¿Acaso no acabaste tu trabajo? - le inquirí -
- Por supuesto que terminé con este caso pero Kat entiéndeme tengo otros casos que atender, a partir de esta noche empezarás a vivir sola -
- ¿Qué? ¿A que coño te refieres que empezaré a vivir sola? ¿Me estás echando de casa? - le dije -
- Oh por dios cariño claro que no - me intentó tranquilizar pero yo ya estaba cansada de su mierda de trabajo - esta noche cogeré un vuelo con destino a Nueva York, me mudo allí y como tu estás estudiando aquí te quedarás en Los Ángeles, ya tienes dieciocho años después de todo. -
- ¿Me estás jodiendo mamá? -
- Claro que no, esto no es una broma Katerina, sólo te estoy informando de mis planes -
- ¡COMO MIERDA PUEDES SER TAN JODIDAMENTE ZORRA, TE ACABO DE DECIR QUE HOY ES EL PUTO FUNERAL DE MI MEJOR AMIGA Y TU VIENES TAN CAMPANTE Y ME DICES QUE TE LARGAS A NUEVA YORK Y QUE ME DEJAS AQUÍ TIRADA! - empecé a alterarme de verdad -
- Katerina, hija no tienes porque gritar tanto - me regañó -
- ¡SIMPLEMENTE ERES UNA HIJA DE LA GRAN PUTA, EN SERIO NO PUEDO ENTENDER COMO GENTE COMO TÚ QUE SE PREOCUPA POR UNA PUTA MIERDA SIGUEN VIVIENDO MIENTRAS GENTE QUE SI SE PREOCUPAN POR LOS DEMÁS Y POR LAS COSAS QUE IMPORTA NO ESTÁN MÁS EN ESTE MUNDO OJALÁ LA QUE SE HUBIERA MUERTO HUBIERAS SIDO TÚ PORQUE PARA MI YA LO ESTÁS, NUNCA ESTÁS EN CASA CUANDO TE NECESITO Y ESTOY COMPLETAMENTE JODIDA Y TE IMPORTA UNA MIERDA, SIEMPRE ME LAS HE TENIDO QUE ARREGLAR SOLA, NO TE NECESITO, LÁRGATE DONDE TE DE LA REAL GANA Y NO VUELVAS NUNCA POR AQUÍ PORQUE TE JURO QUE COMO TE VUELVA A VER TE MATO! - le grité con todas mis fuerzas -
- Katerina, compórtate -
- Que te jodan - fue mi respuesta -
Me levanté de la mesa, salí de la cocina y me encerré en mi cuarto, desde allí pude escuchar como mi madre cogía su equipaje y se iba de la casa.
Genial, pensé para mi misma, tengo un acosador personal, mi mejor amiga fue asesinada y ahora mi madre me deja sola como siempre, jodidamente genial. Suspiré tirándome en mi mullida cama, decidí tomar una pequeña siesta antes de empezar a escribir el panegírico para Elena.
Una hora después me desperté, eran las cuatro de la tarde y exactamente quedaba sólo una hora para el funeral de las chicas, me levanté, me duché, me cambié de ropa y me senté a escribir lo que diría frente a todo el mundo. Cuando quedaban quince minutos antes de que vinieran a buscarme me puse mi vestido negro, mis zapatos, me maquille un poco, cogí un bolso donde metí todo lo necesario, bajé las escaleras y me puse a esperar a Justin.
Él llegó poco después en su Audi pero esta vez era negro, perfecto para el día horrible que íbamos a vivir, llegamos al cementerio a las cinco de la tarde, los demás chicos ya estaban allí reunidos, primero sería el entierro de Elena y un par de minutos después el de Alex, nosotros nos quedaríamos para ambos aunque no habíamos sido muy amigos de ella pero queríamos presentar nuestros respetos a su familia.
Rebekah, Matt, Ian , Justin y yo nos sentamos en la segunda fila ya que en la primera estaba su familia y el cura empezó a leer partes de la biblia o algo por el estilo ya que no estaba prestando mucha atención, estaba muy nerviosa porque iba a leer algo que había escrito sacado de mi dolor y mi tristeza delante de prácticamente todo nuestro curso, me daba vergüenza, a mi lado Justin me agarró mi mano dándome un apretón para tranquilizarme y me dio un golpe en el brazo para que saliera de mi mundo, me giré a mirarle para preguntarle que le pasaba pero él me señaló al cura con la cabeza y me susurró que era mi turno, al estar sumida en mis pensamientos no me había dado cuenta que todos me estaban mirando, me sonrojé, besé a Justin, él me sonrió dándome ánimos y me levanté. Cuando llegué donde estaba el padre le pedí disculpas en un susurró a lo que él asintió con la cabeza como restandole importancia y se sentó dejándome sola delante de todos.
Cerré los ojos cogiendo aire y lo solté lentamente intentando controlar mis nervios, quería tranquilizarme y no empezar a tartamudear o algo peor. Quería sacar el papel y leer lo que tenía escrito pero me pareció una pequeña falta de respeto así que tendría que hacerlo sin él, total me lo había leído mil veces y ya me lo sabía de memoria.
- Buenas tardes, aunque no deben de ser muy buenas debido a donde nos encontramos, lo primero de todo me llamo Katerina pero todos me dicen Kat y soy o era una de las mejores amigas de Elena, Rebekah, la hermosa rubia que está allí sentada en la segunda fila es su mejor amiga desde que eran niñas y quien se encuentra a su izquierda el chico de pelo negro es o era el novio de Elena, se que ellos deberían hablar ante todos ustedes pero su dolor es tan grande que no pueden expresar con palabras como se sienten, ni yo misma puedo empezar a describirles como es que nos sentimos con todo lo que ha ocurrido, todos sabemos que ni Alex ni Elena se merecían esto, nadie se lo merece. Así que intentaré expresarme lo mejor que pueda - les conté -
Suspiré con algo de alivio, cuanto más hablaba menos nerviosa me encontraba, tenía que seguir -
- Hace tres años me mude desde Texas hasta aquí, Los Ángeles, había dejado mi vida atrás, a mis amigos, mi casa, lo había perdido todo, no tenía amigos y no conocía a nadie, me sentía sola, perdida hasta que un día, por casualidad del destino me topé con Elena y Rebekah, ellas eran amigas desde que eran pequeñas, empezamos a hablar porque nos tocó en la misma clase y a ellas les hacía gracia mi acento sureño, poco a poco nos hicimos amigas y un año después a pesar de todo eramos inseparables, las supernenas, nos creíamos invencibles, siempre juntas, teníamos muchos planes, nos íbamos a comer el mundo , Elena iba a ser medica, Rebekah diseñadora y yo periodista, íbamos a vivir las tres juntas en una casa junto con nuestros novios, íbamos a casarnos con ellos, ellas iban a ser mis damas de honor y yo lo iba a ser en sus bodas, nuestros hijos crecerían juntos y serían hermanos, nunca pudimos imaginar que la vida iba a destrozar nuestros sueños, romper nuestra promesa de ser amigas para siempre y que nada ni nadie nos separaría, no es justo y como mi novio me dijo una vez el mundo no es una fabrica de conceder deseos, la vida no es justa y lo sé, todos lo sabemos, sabíamos que no íbamos a vivir eternamente porque es imposible pero no esperábamos que nos separaríamos tan pronto, ella sólo tenía dieciocho años, estaba en el último curso del instituto, feliz porque el verano siguiente entraría a la universidad de medicina, su sueño desde que era pequeña, y ahora mirarnos donde estamos, en un cementerio, en su funeral, estamos todos destrozados por lo que paso, tristes,desolados, enfadados porque nadie ha pagado por su crimen, no es justo, nadie se merece pasar por lo que Alex y Elena tuvieron que pasar, no entiendo como hay personas que son capaces de hacer esas cosas horribles y a pesar de que hace un mes perdí a mi mejor amiga, la vida continua, el mundo sigue girando y no se detendrá por nadie, no he perdido simplemente a una amiga, he perdido a alguien que para mi era como mi hermana, ojalá que nadie llegue a pasar por esto, se que no será así y sucesos como este seguirán ocurriendo, se que debemos seguir adelante pero ¿como sigues cuando sientes que todo tu mundo se cae a pedazos? ¿como ser fuerte cuando pierdes a alguien que es tan importante para ti? ¿como seguir viviendo cuando sabes que no volverás a ver a esa persona jamás? sé que los funerales no son para los muertos si no para los vivos pero Elena, donde quiera que estés espero que puedas oírme, que estés en un lugar mejor, no me puedo creer que te hayas ido ya nada será lo mismo sin ti, pequeña, te quiero mucho amiga y siempre seguirás siendo mi hermana, pase lo que pase, always and forever, nunca te olvidaré, siempre estarás en mi mente y te guardaré en mi corazón hasta mis últimos días. Siempre te amaremos, descansa en paz. - terminé llorando, porque era imposible que no lo hiciera -
Sentí a Justin abrazarme mientras lloraba conmigo, Rebekah, Ian y Matt se unieron al abrazo grupal, la gente se acercó a dar el pésame a los familiares mientras nosotros seguíamos allí juntos, poco después nos acercamos al ataúd de Elena y en encima de el pusimos las rosas rojas y blancas que teníamos en nuestras manos. Diciéndole un último adiós a nuestra fallecida amiga. Bajaron el ataúd y lo enterraron.
Unos minutos después empezó el funeral de Alex que fue igual de emotivo, dimos nuestros respetos a su familia como los demás y cuando los funerales se acabaron y todas las personas se fueron a sus casas, nosotros cinco nos quedamos aún allí enfrente de la tumba de Elena en silencio, pusimos un par de flores más encima de ella , sabíamos que no querría vernos tristes pero eramos incapaces de dejar de llorar. Y abrazados nos fuimos de aquel cementerio dejando nuestras vidas pasadas atrás.
Del dolor nació la tristeza y de la tristeza nacieron las lagrimas y de ellas nació la soledad, a pesar de habernos jurado una amistad que duraría para siempre no sabíamos aún pero a partir de ese día nuestros caminos iban a separarse para no volver a juntarse más ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario