Hoy era el día en que nos daban las notas, en un par de horas seríamos libres, las vacaciones de invierno empezaban en menos de tres horas, estábamos ansiosos contando las horas para salir de aquel infierno. Como todos estábamos en clases diferentes decidimos encontrarnos en las mesas de fuera de la cafetería cuando ya tuviéramos nuestras notas y compararlas.
- Buenos días Kat - escuché que decían alguien detrás mio -
- Buenos días - respondí a Aiden por educación -
- ¿Nerviosa? - preguntó -
- Para nada, confío en mi misma y en mis capacidades -
- Claro eres muy capaz - asintió a lo que había dicho -
Ignoré su comentario, entré al aula y me senté lo más cerca posible de la puerta para poder irme en cuanto me entregaran el boletín, la tutora entró poco después y empezó a llamar a mis compañeros al frente para que recogieran las actividades, si es que las necesitaban, junto a su boletín , por orden de lista. Mi apellido empezaba por la letra L por lo que aún debía esperan un buen rato hasta que me llegara mi turno, lo bueno es que el apellido empezaba por la letra T por lo que me daría tiempo a huir antes de que llegara su turno.
Poco a poco el aula se iba vaciando y por fin llego mi turno, mi tutora me llamó al frente, estaba muy nerviosa, no podía más, quería saber si había fallado en alguna asignatura, mi profesora me entregó el sobre con mis calificaciones y me despedí de ella, corrí lo más rápido que pude por los pasillos y por las escaleras hasta llegar al punto donde había quedado con mi amigos, y afortunadamente estaban ya todos allí.
- Siento llegar un poco tarde - me disculpé - pero la señora Patters iba demasiado lenta -
- No pasa nada amor - me dijo Justin - igualmente yo llegué hace un par de minutos así que no te preocupes -
- ¿Preparados? - preguntó Rebekah con el boletín en sus manos -
- ¡Sí¡ - gritamos al unísono -
Estuvimos un buen rato revisando, comentando, comparando y es que al final después de todo lo que habíamos pasado, el secuestro y muerte de nuestra mejor amigas¡, nos habíamos apañado para superar todas nuestras asignaturas encima con muy buenas notas, lo que significaba que tendríamos las vacaciones libres y no tendríamos que hacer nada para recuperar ninguna materia porque no habíamos suspendido nada, todos suspiramos aliviados. ¡Por fin eramos libres!.
- ¿Sabéis lo que significa? - comentó Matt -
- ¿El qué? ¿que hayamos aprobado todas? - respondió su amigo Ian -
- ¡Seremos libres! - grité emocionada -
- No tendremos que centrarnos en nada del instituto hasta que hayan acabado las vacaciones - me apoyó Rebekah -
- Lo que significa ... -
- ¡FIESTA! - gritamos todos juntos -
- Quedamos a las diez enfrente del restaurante - añadió Rebekah antes de coger a Ian y Matt de la mano y arrastrarlos con ella -
- No nos ha dado opción de negarnos - le dije a Justin -
- No importa, creo que es lo que necesitamos -
- Puede ser, entonces ¿vienes a mi casa? - pregunté -
- Claro - aceptó Justin -
Me acompañó hasta donde estaba aparcado mi coche para después ir al suyo y seguirme, no tardamos mucho, sólo unos quince minutos, afortunadamente mi casa tenía sitio suficiente para aparcar dos coches así que no hubo ningún problema, sacamos a pasear a los perros que ya estaban bastante grandes, cuando volvimos Justin me pidió prestado mi portátil mientras yo hacía la comida, lo único que me dijo fue que era una sorpresa, me quedé mirándole mal pero no le dio importancia, sólo suspiré y le dije que estaba en mi habitación.
- ¡Cuidado con lo que haces con mi portátil! - le grité cuando Justin había subido las escaleras.
- ¡Buscaré porno! - me gritó de vuelta -
Negué con la cabeza mientras me ponía a preparar lo que comeríamos hoy, hice una ensalada para acompañar la carne, freí unas cuantas patatas, saqué la bebida y la puse en unos vasos, me tomó alrededor de veinte minutos hacer la comida, poner la mesa y colocar todo en su lugar y Justin aún no había vuelto.
- ¡Justin la comida está lista, deja el porno y baja de una vez! - le grité para que pudiera oírme -
- ¡ Cinco minutos más y bajo! - escuché como me respondía -
Decidí emplear ese tiempo en fregar los utensilios que había usado, así después solo tendría que fregar los platos,vasos y cubiertos que íbamos a usar para comer, cuando ya había terminado de guardas las cosas en su sitio Justin reapareció por la cocina.
- Huele bien - me dijo una vez que se había sentado en la mesa-
- Gracias - le respondí -
Justin estaba revisando su móvil cada cinco minutos y no me respondía a lo que le preguntaba, estaba despistado así que cuando acabamos de recoger todo le encaré.
- ¿Que te pasa? - pregunté -
- Nada - me contestó -
- ¿En serio? y se puede saber ¿porque estuviste toda la comida con el móvil? -
- Sorpresa - me respondió -
- ¿Sorpresa? - inquirí -
- Sí, tiene que ver con nuestras vacaciones, lo tengo todo planeado -.
- Odio las sorpresas - me quejé -
- Siempre te quejas pero al final te encanta -
- Capullo - le insulté -
- Te amo - me respondió -
- Yo también -
Como no teníamos mucho que hacer Justin propuso dormir un poco antes de ir a la cena, así que nos pasamos la tarde durmiendo o eso es lo que creía que haríamos pero Justin se puso cariñoso y tuve que darle mucho amor para que se tranquilizara, al final dormimos unas seis horas antes de levantarnos para prepararnos.
- ¿Formal o informal? - le pregunté a Justin -
- Informal - me respondió -
Asentí a lo que me había dicho, como no hacía mucho frío a pesar de ser Diciembre decidí ponerme unos shorts negros, una camiseta de leopardo y una chaqueta negra, de accesorios llevaría un bolso negro de mano y mi anillo. Pensé un momento dejarme el pelo suelto pero decidí recogérmelo para que no me molestara, me maquille un poco y ya había acabado.
- Estoy lista - le dije a mi novio -
- Yo también - me contestó saliendo del baño - vamos en mi coche - me avisó a lo que yo me mostré de acuerdo -.
Salimos de mi casa, cerré con llave y nos montamos en su coche, puso la radio y sin que me diera cuenta ya habíamos llegado al restaurante, aún quedaba cinco minutos para las diez por lo que tuvimos que esperar fuera a que llegaran los chicos.
- ¿Listos? - nos preguntó Rebekah al llegar -
- Claro - respondió Justin por los dos -
Entramos al restaurante, Rebekah le dijo a la camarera que tenía una reserva a su nombre, la chica miró el libro y cuando hubo confirmado que así era nos hizo pasar a una mesa para cinco al lado de la catarata que había en el centro del restaurante, algo que se me hacía familiar, me giré hacia Justin y él asintió con la cabeza. Estábamos en el mismo restaurante donde habíamos ido a cenar en nuestra primera cita. Después de que nos sirvieran las bebidas, pedimos la comida y esperamos a que nos la trajeran.
- ¿Entonces que celebramos? ¿nuestras vacaciones? - les cuestioné -
- En realidad no es una celebración si no una despedida - dijo Matt -
- ¿Cómo? - pregunté asombrada -
- Matt y yo nos vamos a Australia, terminaremos nuestros estudios allí - respondió Rebekah
- Y yo me voy a París donde terminaré mis estudios - añadió Ian -
- Se que es algo repentino pero nuestros padres están de acuerdo con que cambiemos de aire -
- Para poder seguir delante - esta vez fue Rebekah quien habló -
- Os vais a la otra punta del planeta - les dije - pero si es lo mejor me alegro por vosotros -
- Esto no es el fin - comentó Justin a mi lado -
- Espero que no - respondí a lo que él había dicho -
Cenamos tranquilamente, el ambiente había decaído un poco pero hicimos lo posible para animarlo, al terminar la cena decidimos ir a The Pure a pasar un buen rato bailando, divirtiéndonos.
- No me puedo creer que esta sea la ultima noche que estemos los cinco juntos - les dije cuando ya habíamos entrado a la discoteca y teníamos nuestras bebidas en la mano.
- Justin tiene razón esto no es el fin - me abrazó Rebekah -
- Ojalá que no - le correspondí el abrazo -
Los chicos nos vieron y después de gritar abrazo grupal se unieron a nuestro abrazo, esto me recordó a la otra vez cuando mi amiga y yo nos habíamos abrazado mientras llorábamos, había sido un momento duro y aunque este no era un momento feliz al menos no era tan horrible como cuando descubrimos lo de Elena, sin ella todo era muy diferente.
- ¡Por nuestra ultima noche! - exclamé alzando mi bebida al aire -
- ¡Porque nos volvamos a ver! - añadió Ian a mi brindis -
A pesar de saber que los chicos se iban a diferentes lugares del mundo y que sólo Justin y yo nos quedaríamos allí y de suponerse que sería una despedida triste no fue así, nos lo pasamos bien como en los viejos tiempos, es cierto que hubo lagrimas pero hubo muchas más risas, abrazos y chistes aquella noche, en mi mente rezaba porque no fuera la última vez que les viera y que todo estuviera bien para ellos, no quería perderles como a Elena. Rebekah me prometió cincuenta veces que me llamaría y me mandaría mensajes todos los días y que no perderíamos el contacto, cosa que yo deseaba que nunca pasara, no quería perderla a ella también.
Cuando todo terminó y nos quedamos Justin y yo a solas me llevó al coche e hicimos el viaje de regreso a mi casa en silencio cada uno procesando todo lo que había ocurrido ese día a su manera, como había pasado antes el viaje se me hizo muy corto y cuando quise darme cuenta ya estábamos en mi casa, Justin apagó el motor del coche y salió por lo que yo le imité, cuando yo había salido cerró el coche y abrió la puerta de mi casa.
- Son las cuatro y media - me susurró Justin en el oído nada más entrar -
- ¿Nos vamos ya a dormir? - le pregunté -
- Pensaba en hacer algo más placentero - me respondió -
- Estoy de acuerdo - asentí a su propuesta -
Justin me cogió en brazos subiendo las escaleras hacia mi habitación, entramos y cerró la puerta con su pie, me dejó en la cama y empezó a descalzarse mientras yo hacia lo mismo, me quité mi chaqueta y él la suya, se acercó a mi dejándome tumbada en la cama, nos recolocamos y terminamos en el centro de esta con la mitad de la ropa en el suelo, ya nos encontrábamos en ropa interior.
- Te amo - me susurró en mi oído -
- Yo también te amo - le respondí -
Agarré a Justin por el hombro acercándole más a mi, le besé mientras sentía que terminaba de quitarme mi ropa y la suya aprovechando de paso a enredar mis piernas en su cadera.
- Eres hermosa - me dijo mientras me besaba -
- ¿Que te pasa hoy que no paras de hablar? - le correspondí el beso -
- Que te amo -
- Eres un idiota Bieber - respondí -
- Pero me amas - sonrió -
- Cállate ya - le silencié con un beso -
Justin se rió en mi oído pero se calló cuando golpeé su hombro, decidió empezar a repartir besos por mi cuello, le susurré un capullo porque sabía que ese era mi punto débil aunque el suyo también por lo que imité lo que estaba haciéndome a mí pero decidí vengarme y le mordí en el punto donde se unen la clavícula y el cuello aunque calmé la zona pasando mi lengua por donde le había mordido, no había puesto mucha presión por lo que solo tenía una marca roja.
- Bruta - me dijo cuando sintió que lo había mordido -
- Solo marco mi territorio - le dije dulcemente -
- Ajam, ¿lista? - me preguntó
No me dio tiempo ni a responderle porque el muy capullo ya me había penetrado de un movimiento, marcó un ritmo rápido y fuerte callándome con un beso para que no pudiera quejarme ni reclamarle por lo que había hecho, su lengua se coló en mi boca, sentía su mano sujetar mi pierna contra su cadera mientras que la otra estaba agarrada fuertemente al cabecero de mi cama para tener un punto de apoyo. Cuando sentía que no podía respirar y que me iba a ahogar corté el beso y giré mi cabeza a un lado pero Justin no me quería dejar escapar por lo que reclamó mi boca en otro beso lujurioso , pero me volví a apartar empujando sus hombros con mis manos.
- Déjame respirar - me quejé -
- Lo siento - se disculpó - pero no puedo más, estoy cerca y se que tu también -
Era cierto Justin en ningún momento había variado su ritmo implacable, ejercía más presión en mi pierna por lo que sabía que estaba perdiendo el control y no iba a aguantar mucho más. el orgasmo nos reclamó en ese mismo instante, fue cuando Justin llegó al clímax y sentí su semen en mi interior que me di cuenta que no se había puesto un condón.
Cuando conseguimos tranquilizar nuestras respiraciones hablé con él.
- Joder Bieber, no te has puesto condón idiota - le reclamé -
- Lo siento pero tomas la píldora - me recordó -
- y qué ¿le tienes fobia los preservativos o qué? - me burlé -
- No pero la sensación es muy diferente - acotó - ven aquí - me pidió -
Me acerqué a él y le di un beso antes de levantarme y tirar de él para que nos ducháramos lo más rápido posible para cambiar las sabanas para poder dormir. Quince minutos después y ya vestidos con nuestros pijamas nos dispusimos por fin a dormir.
Serían las ocho de la mañana cuando sentí que Justin me sacudía por el hombro, le ignoré poniéndome las mantas por encima de mi cabeza, escondiéndome en el capullo que había creado para seguir durmiendo pero Justin no quería que lo hiciera por lo que me quitó las mantas de encima y me dijo que tenía media hora para estar lista o me sacaría de casa con el aspecto que tuviera. Me quejé por lo bajo pero me quedé cinco minutos más acostada hasta que escuché como mi novio hacía el desayuno, le insulté por lo bajo mientras me levantaba a buscar la ropa que me pondría ese día pero primero me ducharía otra vez, diez minutos después ya estaba duchada, vestida, peinada, calzada y maquillada solo me quedaba desayunar.
Al bajar las escaleras hacia la cocina me fijé que había unas maletas en la puerta de entrada, me encogí de hombros creyendo que eran las cosas de Justin para quedarse aquí por las vacaciones así que entré a la cocina a desayunar tranquilamente porque aún me quedaban quince minutos, cuando terminé de comerme un par de tostadas creí que ya era hora de preguntarle porque me había despertado tan pronto.
- Debería estar durmiendo a estas horas - le comenté mientras él bebía zumo de su vaso -
- Puedes dormir luego - respondió -
- ¿A donde vamos? - pregunté ignorando lo que me había dicho antes -
- De vacaciones -
- ¿Las maletas no son tuyas? - cuestioné -
- Una es tuya - dijo tranquilamente - ¿terminaste? - me preguntó -
- Sí - afirmé - ahora me vas a decir ¿a donde vamos? -
- Sorpresa, venga que llegaremos tarde - me apresuró -
Corrimos al baño a lavarnos los dientes, Justin me tendió mi bolso y cuando salimos de casa la cerró con llave cuando ya estábamos en el coche me acordé de los perros.
- ¿ Y mis perros que pasará con ellos? - le pregunté preocupada -
- Mi madre los cuidará - me tranquilizó -
Estaba cansada por lo que me acomodé para dormir lo que durara el viaje en coche, cuarenta minutos después sentí como Justin me volvía a sacudir para que me despertara, me froté los ojos bostezando al abrir los ojos me di cuenta que estábamos en el aeropuerto, miré a Justin extrañada pero él solo me hizo un gesto para que saliera del coche mientras cogía las maletas del maletero. Hicimos la facturación, pasamos el control y todo pero Justin en ningún momento me dejó ver a donde íbamos ni tampoco me lo contó por lo que era una sorpresa y me estaba poniendo de los nervios. Cuarenta minutos después embarcamos pero Justin no me dejo oír nada ni que me dijeran donde íbamos a ir en ningún momento así que me encogí de hombros y me puse a dormir lo que durara el viaje.
Dieciocho después Justin me despierta diciendo que habíamos llegado a nuestro destino, bajamos del avión, cogimos nuestro equipaje y salimos del aeropuerto.
- Bienvenida a París amor - me dijo Justin abrazándome -
Me quedé sorprendida, sin palabras, no sabia que decir, Justin me había llevado París.
- Gracias - le agradecí besandole - Te amo -
- Te amo - me susurró a su vez -.
No hay comentarios:
Publicar un comentario