Estaba muy asustada no sabía qué hacer, ¿llamaba a la
policía? El móvil estaba en el bolso que lo tenía guardado en el armario y el
teléfono de casa aunque fuera inalámbrico estaba en el salón y me daba miedo
bajar sola por si acaso había alguien dentro de la casa, ¿gritaba por ayuda? Mi
mente trabaja muy deprisa mientras yo seguía viendo a la persona que estaba en
mi ventana no tenía ni idea de quien podría ser, mientras seguía congelada en
mi cama me castigaba mentalmente por haber sido tan estúpida de haber dejado su
móvil en el bolso dentro de su armario, con lentitud se tapó he hizo como que
no había visto nada mientras pensaba planes y en la posible identidad del
acosador, repasó mentalmente todo lo que había hecho en el día y nada le había parecido
extraño salvo la llamada anónima, se asustó mucho así que con cuidado esperando
que el visitante no se diera cuenta de que estaba moviéndose consiguió salir de
la cama y ya en el suelo gateo hasta el armario, con lentitud abrió la puerta
solo un poco para llegar a colarse dentro, la cerró y en la oscuridad busco su
bolso hasta que lo encontró y rebusco dentro mirando donde estaba el móvil,
cuando lo tuvo en la mano no sabía a quién llamar, ¿debería llamar a la policía?
Sin darse cuenta marcó el número de Justin esperando que estuviera aún
despierto a esas horas, recordó que era sábado y para encima las tres de la
mañana por lo que probablemente estuviera de fiesta y no oyera el móvil, estaba
rezando porque lo cogiera así que cuando oí su voz solté un suspiro de alivio.
- ¿Gatita,
eres tú? ¿Por qué me llamas a estas horas? – pregunta
- Justin,
necesito tu ayuda – susurré ignorando el sobrenombre que me había puesto.
- ¿Qué
ocurre? ¿Por qué susurras? –
- Justin
necesito que vengas a mi casa, ahora mismo, hay alguien parado justo en mi ventana,
estoy encerrada en el armario y tengo miedo – conseguí decir
- En
cinco minutos estoy ahí – me dice antes de colgar el teléfono.
Genial estoy encerrada en mi armario porque alguien estaba
en mi ventana mirándome mientras estaba durmiendo, ¿me habría visto cambiarme? Me
pregunté a mi misma mientras esperaba a que Justin llegara, y ¿mientras que haría?
Lo mejor sería que me quedara aquí mientras él estaba en camino, tenía miedo
hasta de salir a mirar si la persona seguía ahí, juro que si es una broma o
algo para asustarme mataría a quien hubiera sido el de la idea, como Alex
tuviera algo que ver le arrancaría las extensiones que tenía.
No me había dado cuenta que ya habían pasado los cinco
minutos hasta que me llego un mensaje de Justin diciendo que estaba enfrente de
mi casa y que tendría que bajar a abrirle, con mucho pánico abrí la puerta
saliendo de mi escondite, no quise observar la ventana así que gateando hacia
la entrada de mi habitación conseguí abrir la puerta y salí rápido, la cerré y
cuando ya había salido de mi cuarto me levanté y bajé corriendo las escaleras
para abrirle a Justin.
- Por fin estas aquí – le dije mientras tiraba de él –
- Tampoco he tardado tanto – respondió poniendo los ojos en
blanco -
- ¿Has visto a alguien fuera? – pregunté
- He dado la vuelta alrededor de tu casa y no he visto a
nadie, sólo una escalera tirada y nada más – contestó encogiéndose de hombros
- No puede ser, la escalera estaba guardada en el cobertizo de
afuera.
- Puede que la persona que estuviera aquí antes ya se haya ido,
sólo te digo lo que hay
- Está bien de todos modos, ¿te quedas por si vuelve? – le pregunté
rogando porque dijera que sí –
Por supuesto Justin aceptó y no puede
ocultar mi alegría por lo que le abracé, cuando me separe de él le agarré de la
mano y tire de ella para que subiera conmigo a mi habitación
- Vamos – le susurré al llegar a mi habitación para que se tumbara
conmigo en mi cama –
Él asintió se quitó las deportivas y su cazadora mientras yo me
acomodaba en la parte derecha, el lugar que estaba más cerca de la puerta, dejando a Justin el lugar que estaba más cerca de la ventana ya que ni loca pensaba acercarme
a ese sitio, le vi cruzar la habitación, retirar las mantas un poco y tumbarse
a mi lado.
Le pregunté si su madre diría algo sobre no llegar a casa esa noche, se
encogió de hombros, yo le agradecí que se quedara conmigo y por haber venido,
le restó importancia, me sonrió y me deseó buenas noches por lo que yo hice lo
mismo porque ya eran casi las cuatro de la mañana y si había ido de fiesta lo más
probable es que estuviera cansado, me dí la vuelta quedando de espaldas a
Justin me tapé bien con las mantas, cerré los ojos, noté como él se daba
la vuelta y quedaba también de lado,
solo que no sabia si me estaba dando la espalda o no porque no podía verle y me
dispuse a dormir .
Minutos después cuando ya me estaba quedando dormida sentí como si una
mosca me estuviera tocando, alcé la mano y la sacudí para que el insecto me
dejara en paz dormir, volví a sentir que algo me tocaba pero esta vez en el
brazo, me moví un poco para alejarme del molesto animal que me estaba
molestando, creí conseguirlo por lo que
me volví a sumergir en el mundo de los sueños, al cabo de un rato sentí como
Justin me tocaba el muslo, le dí un golpe a su mano para que me dejara dormir,
escuché como se ria detrás de mi, le volví a dar un golpe en la mano, sonreí
como una idiota sin saber porque me hacia feliz tener a Justin conmigo, él no se dio por vencido y continuó subiendo
su mano por mi muslo, cuando llego a mi cadera cambió de rumbo y la metió
dentro de mi pantalón, me recorrió un escalofrío, Justin se pegó a mi espalda,
movió su otra mano por debajo de mi cintura, agarró el dobladillo de mi
camiseta de pijama y me la sacó por la cabeza, cogió el short junto con mi ropa
interior, me los bajo y tiró la ropa por la habitación, me quedé quita sin
moverme mientras el chico se deshacía de sus prendas arrojándolas al suelo, me
apartó el pelo y sentí como empezaba a repartir besos en mi cuello mientras recorría mi cuerpo con sus manos, la
postura era algo incomoda para él porque no podía usar bien su mano derecha así
que me gire y me coloqué encima de él, busqué sus pantalones, los encontré en
el suelo, me agaché para hallar un par de condenes en los bolsillos, Justin seguía
acariciando mis muslos y subiendo hacia arriba hasta a llegar a mi pecho, empezó
a acariciarlos, se lo permití unos segundos disfrutando de sus caricias, golpeé
sus manos por tercera vez esa noche, le puse el condón muy lentamente para hacerle
sufrir un poco, oí como soltaba un gruñido y cuando ya se lo había colocado
bien me agarró de las caderas y me puso debajo de él, no me preguntó si estaba
lista simplemente cogió mi pierna izquierda, la colocó en su cadera y me penetró,
solté un gemido y antes de que pudiera recuperar el aliento empezó a moverse rápidamente
sin detenerse, con su mano izquierda agarró mi pierna derecha y la colocó también
en su cadera, él entraba y salía rápidamente de mí sin darme tregua y es que aunque
se movía con fuerza y ferocidad no era como cuando estábamos en el prado, Justin
ralentizó su ritmo a uno más lento, mas dulce y cariñoso, mientras me
acariciaba la cara, siguió moviéndose un poco más aumentando otra vez el ritmo
buscando rápidamente nuestra liberación, llegué al orgasmo poco después de que
Justin lo hiciera y entre la bruma creí escuchar que él murmuraba mi nombre
entre jadeos, poco después cuando nuestras respiraciones se normalizaron Justin
se salió de mí, se levantó y fue al baño, lo más probable a deshacerse del condón
usado, regresó a mi habitación, se metió en la cama, espero a que yo me acomodara
otra vez de espaldas a él y cuando ya lo estuve me abrazó por la cintura
pegando mi espalda a su pecho, me susurró las buenas noche por segunda vez, me
besó el cuello y nos dispusimos a dormir.