Narra Kat
- All my scars are open / Todas mis cicatrices están abiertas – (Kat)
No podía ser – Me recriminaba a mí misma, seguro que estaba
viendo visiones y por eso le veía a él enfrente de mí –
- - Katerina ¿Estás bien? – escuché que me preguntaban
- - Thomas – respondí - ¿Qué haces aquí? ¿No estabas
en Londres de intercambio? - Le pregunté
cuando él ya me había ayudado a ponerme de pie –
- - Claro que sí Kat - me respondió – pero ya ha
terminado el curso y hace dos años que me fui – se encogió de hombros – ya extrañaba
mi casa, mis amigos y a mi familia, aunque me lo pasé muy bien en Londres –
añadió – pero mejor nos vamos de aquí ¿Qué te parece? ¿Vamos a un parque que
hay cerca y hablamos más tranquilos? – me propuso Tom –
Acepté tranquilamente aunque por dentro me estaba muriendo
de nervios, hacía dos años que no le veía, antes éramos muy amigos pero todo había
cambiado y no sabía que esperar de él.
Incluso antes de dar un paso el conductor del vehículo me
paró preguntándome si estaba bien y si necesitaba un ambulancia o algo a lo que
amablemente rechacé porque nadie estaba herido así que después de eso nos fuimos al
parque que había a unas pocas calles de donde nos encontrábamos.
- - ¿De qué quieres hablar? – ya que él y yo no teníamos
nada que hablar después de lo que había ocurrido yo sabía que él me culpaba y
me odiaba –
-
Hacía mucho que no hablábamos y quería saber si
todo está bien Kat - contestó tranquilamente –
- -
Claro que sí , como sabrás ya estoy en el último
año del instituto y estoy ansiosa por terminar ya y estudiar lo que siempre me
gustó – le respondí y es que era cierto ya tenía ganas de graduarme pero aún
quedaban tres meses para que empezaran las clases y yo ya quería terminar –
- - Lo sé, después de todo Max tenía un año más que tú y también se merecía vivir pero él está
muerto, tú lo mataste, y sigues aquí desperdiciando tu vida –
Me sentí ofendida y sobretodo herida, la muerte de Max no había
sido culpa mía simplemente sucedió, llegó su hora y aunque yo sobreviví al
accidente que tuvimos sin ninguna complicación ni secuela me sentía aún culpable
después de tres años ya que yo le había dicho que nos fuéramos de viaje con el
coche pero yo no sabía que un borracho iba a impactar contra nosotros si lo
hubiera sabido nunca le habría dicho que condujera.
- -Tienes razón – respondí intentando aguantar las lágrimas
que querían salir, y yo creía que mis cicatrices habían sido cerradas y sanadas
pero no, aun todas mis cicatrices están abiertas - No voy a desperdiciar mi vida con alguien
como tú – le contesté bajándome del columpio agarrando mis cosas y yéndome de
allí –
No quería dejar que todos los recuerdos volvieran a mi
mente, luchaba contra ellos, no podía dejar que las sombras me volvieran a
consumirme hasta convertirme en lo que era antes porque todo lo que había luchado
no serviría para nada , pero aquí estaba yo corriendo por las calles de Los Ángeles
llorando desesperada hacia mi casa. No quería pensar en Max, en su sonrisa, en
lo geniales que fueron esos meses de relación que tuvimos, nosotros sabíamos que
nos llamaban la pareja perfecta porque aunque fuéramos novios, nos considerábamos
primero amigos, casi nunca discutíamos y todo era perfecto aunque él fuera un año
mayor que yo no me importaba.
Llegue a mi casa echa un mar de lágrimas, por dentro me sentía
aliviada de que mi madre nunca estuviera en casa por el día y trabajara hasta
tarde porque no quería explicarle el motivo de mi llanto, aunque nadie lo sabía
por eso nos habíamos mudado de Houston, por la muerte de Max, porque yo no podía
estar allí sabiendo lo que había pasado y todos parecían pensar que yo había sido
la culpable de lo que había sucedido así que mi madre pidió un traslado a la
otra punta del país.
Aunque me había prometido a mí misma que jamás lo volvería tenía
que hacerlo, no podía parar de llorar ya que todos los recuerdos que tanto
intentaba guardar en mi mente, ocultarlos de mí habían roto su candado y
estaban inundando mi cerebro y no podía más, tenía que acabar con ellos aunque
fuera por un momento.
Corrí directamente al baño que había en mi cuarto,
buscando frenéticamente en los cajones algo que pudiera ayudarme, encontré unas
tijeras en uno de ellos y aunque no era lo típico que usaba en ese tiempo me
pareció ideal, cuando sentí el primer corte sentí dolor porque hacía tiempo que
no lo hacía pero cuando llegó el segundo me acostumbre a ello y es que me
estaba ayudando a que los recuerdos se fueran lejos por lo que me concentré en
el dolor que estaba sintiendo en mi muñeca derecha, ya que era zurda , para que
todo se fuera y cuando así sucedió me sentí un poco mejor aún caían lágrimas de
mis ojos y había gotas de sangre en el suelo que resbalaban de mi brazo ,
agarré unas toallitas húmedas y las presione contra las tres heridas que tenía,
sentí un escozor cuando el jabón entró en contacto con mis cortes abiertos
recién hechos pero no me importó mucho
lo principal que tenía que hacer era limpiar el suelo que estaba manchado con
mi sangre para que nadie sospechara nada y es que ni si quiera mi madre lo
sabía, era mi oscuro secreto que nadie conocía ni lo haría nunca.
Cuando los cortes dejaron de sangrar tiempo después agarré otras toallitas limpie las tijeras y el suelo con ellas , las metí en mi bolso porque no podía tirarlas a la basura sin que mi madre las viera y me preguntara por ellas, no tenía ganas de inventarme una historia , limpié las lágrimas que aún me quedaban en la cara y me retoqué el maquillaje como si nada hubiera pasado , me vendé la muñeca derecha y decidí llamar a mis amigas para ver donde estaban necesitaba olvidarme de todo y si mis amigas preguntaban por la venda siempre podía decirles que casi me atropellaron y que me dañe la muñeca allí, jamás sospecharían de mis cortes porque había muchos testigos del accidente.
Cuando los cortes dejaron de sangrar tiempo después agarré otras toallitas limpie las tijeras y el suelo con ellas , las metí en mi bolso porque no podía tirarlas a la basura sin que mi madre las viera y me preguntara por ellas, no tenía ganas de inventarme una historia , limpié las lágrimas que aún me quedaban en la cara y me retoqué el maquillaje como si nada hubiera pasado , me vendé la muñeca derecha y decidí llamar a mis amigas para ver donde estaban necesitaba olvidarme de todo y si mis amigas preguntaban por la venda siempre podía decirles que casi me atropellaron y que me dañe la muñeca allí, jamás sospecharían de mis cortes porque había muchos testigos del accidente.
Las llamé, me enteré que estaban en casa de Justin Bieber, simplemente
rodé los ojos, y les dije que me dieran la dirección que iba hasta allí, cuando
me preguntaron porque me había ido les dije que me sentía mal pero que ya me
encontraba mejor, y era cierto.
Tuve que volver al centro comercial porque allí había dejado
mi coche y la casa de Bieber estaba lejos como para ir caminando, estaba segura
de que en cuanto entrara Justin me diría algo pero no fue así y me
lleve una gran sorpresa cuando me trato como una persona normal y podría decir
que hasta casi amablemente, pero no había que emocionarse ni nada porque él
siempre era así, me enseño donde estaban mis amigas yo iba detrás de él por lo
que ellas no me vieron hasta que se apartó , chillaron como locas , se
acercaron a mí , me dieron un abrazo y me dijeron que ojalá me sintiera mejor,
sonreí, una de mis típicas sonrisas falsas que tuve que a prender a fingir para
hacerles ver que todo estaba bien , y les aseguré que no había sido nada que
solo me había solido la cabeza por el calor y que estaba mejor; Ni si quiera se
dieron cuenta de mi muñeca derecha dañada por lo que me sentí un poco más
aliviada incluso a gusto a pesar de estar donde estábamos. Elena estaba sentada
con Ian, su novio, al lado y Rebekah estaba con un chico que se llamaba Matt
por lo que el único asiento libre era al lado de Bieber, me encogí de hombros y
me senté a su lado como si nada hubiera pasado, en seguida empezamos a hablar
de todo y nada, ellos simplemente hablan de cómo habían sido machacados por
Justin en el billar, que él era muy bueno y no había nadie que le ganara.
Yo no había estado presente cuando ocurrió así que intentaba
estar pendiente de la conversación para no volver a hundirme en la miseria aunque
tuviera a Bieber a mi lado que no paraba de lanzarme miradas furtivas, empecé a
ponerme nerviosa y estaba algo intranquila porque estaba segura que él estaba
mirando mi muñeca derecha lastimada y cuando nos habíamos visto hacia un par de
horas estaba perfectamente. Me levanté y me disculpé diciendo que iba al baño,
que segundos antes habíamos pasado para entrar en el salón donde ellos estaban,
cuando llegué a mi destino me sentí un poco mejor porque no tenía que aguantar
las miradas de Bieber a la venda que llevaba puesta y la verdad es que me
estaba doliendo un poco, porque yo tenía la manía de que al hablar movía las
manos y al hacerlo los cortes me “tiraban” por lo que me producía un dolor horrible,
suspiré intentando ponerme la máscara de indiferencia y la sonrisa falsa de que
nada ocurría y todo estaba perfecto, antes de volver al salón fui a la cocina a
tomar un vaso de agua y cuando lo estaba llenando sentí que alguien me tocaba
el hombro y casi lo tiro, me giré y vi que era el anfitrión de la casa.
- - ¿Qué te pasa?, ¿estás loco o qué? – le pregunté
cuando lo tuve de frente – casi me matas de un susto, idiota – añadí antes de
que abriera la boca –
- - Perdone usted
señorita, no quería asustarte simplemente saber que te paso, tengo
curiosidad – Me respondió poniéndole énfasis en señorita –
- - ¿Por qué lo preguntas? – le inquirí cada vez más
nerviosa por lo que deje el vaso en la encimera para que no viera que mis manos
temblaban –
- - A eso por supuesto – afirmó señalando la venda
que tenía puesta –
- - Nada importante, tuve un pequeño percance con un
coche, casi me atropellan pero afortunadamente todo está bien y sólo me dañé un
poco la muñeca – aclaré
- - ¿Alguna herida en ella? – volvió a preguntarme –
- - No – negué- es simplemente un esguince – dije -
- - ¿Entonces por qué sangras? – me interrogo y
antes de que yo pudiera abrir la boca para responderle o mandarle al demonio me
cogió la muñeca y me quito la venda dejando al descubierto los tres cortes que
anteriormente me había hecho y ahora sangraban un poco por haber movido la mano
–
Todo ocurrió a cámara lenta , como en una película , él
agarro mi brazo, me quitó la venda , vio los cortes y se me quedo mirando a la
cara y podía percibir la furia en sus ojos,
yo estaba atónita alguien había descubierto mi más oscuro secreto que se
suponía que nunca se iba a revelar y no sabía qué hacer , iba a hablarle pero
él negó con la cabeza , cogió un botiquín de uno de los armarios de la cocina
, quitó la venda manchada y me puso una nueva y murmuró algo de que ya
hablaríamos más tarde y después se fue dejándome sola en la cocina.
Me sentía morir, ¿Que iba a hacer yo ahora? – me preguntaba
a mí misma – no podía creerlo, de entre todas las personas que había en el
planeta el que tenía que haber descubierto mi secreto era Justin Bieber, sabía
que no podía confiar en él y que pronto todo el mundo se enteraría de lo que escondía , no
quería ver el asco incluso la lastima en la cara de mis amigas o de la gente
del instituto, no podría aguantarlo, tenía que conseguir que Justin se callara
y no dijera nadie a nada pero ¿Cómo conseguirlo? Él tenía todo lo que quería y
más.
Me quedé allí sentada en el suelo de la cocina de la última
persona que esperaría que me descubriera intentando encontrar algún plan para
callarle pero sabía que no iba a ganar aquella batalla. Necesitaba un buen plan
y lo necesitaba ahora, urgentemente.
Siguelaa *·*
ResponderEliminarThanks :) mañana subiré el capítulo tres :)
Eliminar