Teníamos un largo camino por recorrer para volver a donde estaba la casa, la fiesta y nuestros amigos aún seguíamos en silencio cogidos de la mano, no teníamos prisa por volver por lo que íbamos lo más despacio que podíamos, no queríamos enfrentarnos a la realidad, estábamos bien así, sólo nosotros dos en nuestro mundo de fantasía donde nada ni nadie podría dañarnos, pero todo lo bueno tiene que acabar, y como si esto fuera el cuento de cenicienta que a media noche el hechizo se rompe, es lo que ocurrió con nosotros a pesar de ser ya una pareja por fin, esperábamos que todos se lo tomaran bien, considerando que querían juntarnos desde hace mucho, incluso cuando Justin aún estaba con Alex, al parecer les caigo mejor que ella y no me sorprendía sabiendo cómo es ella.
- – ¿Entonces, por qué te odia o te cumple ese tipo? – preguntó Justin rompiendo el silencio que nos envolvía –
– Nada en particular –
– Kat, no me mientas –
– Yo no nací aquí en LA, soy de Texas, de Houston en concreto, cuando vivía allí tenia a mi mejor amigo que se llamaba Max, él era un año mayor que yo pero no pasaba nada, nos llevábamos genial, nuestras madres eran amigas desde siempre, fueron a la universidad juntas así que crecí con Max y su hermano Thomas a mi alrededor, ellos me protegían de todo pero yo no estaba tan unida a Tom como estaba con su hermano, cuando cumplí doce años él se me declaró y aunque era un año mayor que yo le dije que sí, nuestras madres creían que eran cosas de niños y que sí terminábamos juntos mejor ya que todo quedaría en familia como ellas lo llamaban, pasaba todo el tiempo con él , me ayudaba en mis estudios, en las tareas y a estudiar para mis exámenes, lo hacíamos todo juntos por lo que nuestros familiares aceptaron nuestra relación como algo normal, incluso siempre bromeaban con cuando era la boda y cosas así, era muy feliz, pero un día todo se echó a perder, era mi cumpleaños número quince, Max ya había sacado el carnet de conducir por lo que quiso llevarme a un lugar especial con el permiso de sus padres y de mi madre, todo iba bien hasta que a mitad de camino Max perdió el control del coche y nos estrellamos contra una gran valla metálica, los vecinos de la zona avisaron a la ambulancia, yo estaba consciente en esos momentos pero él no se movía ni respondía, de camino al hospital perdí la consciencia y cuando desperté ya había pasado un día, mi madre estaba allí y me pidió que conservara la calma me contó que a pesar de que parecía que no había sufrido ningún daño por el accidente y pareciera que estaba bien Max estaba muy grave ya que había recibido un golpe en la cabeza, terminó en coma y sin responder a los estímulos, los médicos no tenían muchas esperanzas en que se recuperara, mientras en cambio yo sólo sufrí un par de rasguños, cortes, un par de costillas rotas y una contractura en el cuello, dos semanas después de ingresar en el hospital, cuando a mí me dieron el alta porque estaba recuperada, Max murió. Así que Thomas me culpa del accidente, de la muerte de Max porque él estaba conmigo y porque yo sólo sufrí daños superficiales y mi vida no había estado en riesgo en ningún momento. - expliqué –
– Nada en particular –
– Kat, no me mientas –
– Yo no nací aquí en LA, soy de Texas, de Houston en concreto, cuando vivía allí tenia a mi mejor amigo que se llamaba Max, él era un año mayor que yo pero no pasaba nada, nos llevábamos genial, nuestras madres eran amigas desde siempre, fueron a la universidad juntas así que crecí con Max y su hermano Thomas a mi alrededor, ellos me protegían de todo pero yo no estaba tan unida a Tom como estaba con su hermano, cuando cumplí doce años él se me declaró y aunque era un año mayor que yo le dije que sí, nuestras madres creían que eran cosas de niños y que sí terminábamos juntos mejor ya que todo quedaría en familia como ellas lo llamaban, pasaba todo el tiempo con él , me ayudaba en mis estudios, en las tareas y a estudiar para mis exámenes, lo hacíamos todo juntos por lo que nuestros familiares aceptaron nuestra relación como algo normal, incluso siempre bromeaban con cuando era la boda y cosas así, era muy feliz, pero un día todo se echó a perder, era mi cumpleaños número quince, Max ya había sacado el carnet de conducir por lo que quiso llevarme a un lugar especial con el permiso de sus padres y de mi madre, todo iba bien hasta que a mitad de camino Max perdió el control del coche y nos estrellamos contra una gran valla metálica, los vecinos de la zona avisaron a la ambulancia, yo estaba consciente en esos momentos pero él no se movía ni respondía, de camino al hospital perdí la consciencia y cuando desperté ya había pasado un día, mi madre estaba allí y me pidió que conservara la calma me contó que a pesar de que parecía que no había sufrido ningún daño por el accidente y pareciera que estaba bien Max estaba muy grave ya que había recibido un golpe en la cabeza, terminó en coma y sin responder a los estímulos, los médicos no tenían muchas esperanzas en que se recuperara, mientras en cambio yo sólo sufrí un par de rasguños, cortes, un par de costillas rotas y una contractura en el cuello, dos semanas después de ingresar en el hospital, cuando a mí me dieron el alta porque estaba recuperada, Max murió. Así que Thomas me culpa del accidente, de la muerte de Max porque él estaba conmigo y porque yo sólo sufrí daños superficiales y mi vida no había estado en riesgo en ningún momento. - expliqué –
– Eso es estúpido, ¿te odia porque su hermano murió en accidente causado porque el perdió el control? Pura mierda, no tiene derecho a dañarte por un puto accidente, no dejaré que te haga daño ni se acerque más a ti –
– Gracias –
– Supongo que gracias a ese hecho que marcó tu vida empezaste a hacer lo que hacías y os mudasteis de ciudad, me parece bien , empezar de cero, gracias a eso te he conocido así que doy gracias al cielo -
– Más o menos sí, mi vida se derrumbó en cuestión de días, el dolor era lo único que me recordaba que estaba viva, que seguía aquí aunque la oscuridad me consumía día a día –
– No estás sola, ya no, me tienes a mí y estaré para ti siempre que lo desees, recuerda mis palabras cuando estés mal, ahora tienes amigos que darían lo que fuera para ayudarte, seremos la luz que te ilumine para alejar todas esas sombras que te rodean, para romper esa máscara detrás de la que te escondes aunque por lo que veo ya se está resquebrajando cada día un poco más mostrando tu verdadero yo. –
– Cállate idiota – le dije mientras golpeaba su brazo – no soy una muñeca de porcelana ni nada por el estilo – recriminé –
– No he dicho eso amor – me tranquilizó –
– Cállate idiota – le dije mientras golpeaba su brazo – no soy una muñeca de porcelana ni nada por el estilo – recriminé –
– No he dicho eso amor – me tranquilizó –
Después de tener esa conversación con Justin me sentí mejor como si me hubiera quitado un peso de encima, tenía razón ya no estaba sola, tenía amigos a los cuales podía contarles mis problemas y ellos me ayudarían a resolverlos que estarían ahí para apoyarme como yo lo estaba para ellos, así que me sentía más tranquila con alguien a mi lado y sabía que Justin no me dejaría sola como tampoco lo harían los chicos.
Al rato empezamos a ver cómo nos íbamos acercando cada vez más a una hoguera así que estábamos aproximándonos al lugar donde estaba la fiesta, cogí mi móvil con mi mano libre para preguntarles a los chicos donde estaban, contestaron poco después diciendo que estaban dentro, por lo que cuando llegamos al lado de la hoguera tiré de Justin hacia las escaleras, haciéndole saber que estaban en el interior, me siguió sin decir nada, buscamos hasta que los encontramos a los cuatro en un salón sentados en el suelo alrededor de una mesa con varios vasos y botellines de cerveza en ella.
– Hola chicos ¿cómo lo están pasando? – saludamos –
– ¡No se habían perdido! – exclamó Elena después de oírnos –
– Naah, fuimos a dar una vuelta mientras esperábamos a que vinieran –
– Venga sentaros aquí alrededor de la gran mesa – dijo Matt –
– ¿Dónde están los demás? – preguntó Justin cuando nos habíamos sentado –
– Por ahí ligando supongo – respondió esta vez Ian –
– No pregunten, no quiero comentarios – les dije a las chicas cuando se fijaron que íbamos de la mano –
– De esta no te libraras tan fácil Kat – me aviso Rebekah –
– Hola chicos ¿cómo lo están pasando? – saludamos –
– ¡No se habían perdido! – exclamó Elena después de oírnos –
– Naah, fuimos a dar una vuelta mientras esperábamos a que vinieran –
– Venga sentaros aquí alrededor de la gran mesa – dijo Matt –
– ¿Dónde están los demás? – preguntó Justin cuando nos habíamos sentado –
– Por ahí ligando supongo – respondió esta vez Ian –
– No pregunten, no quiero comentarios – les dije a las chicas cuando se fijaron que íbamos de la mano –
– De esta no te libraras tan fácil Kat – me aviso Rebekah –
Sonreí en su dirección a la vez que agarraba un chupito que resultó ser de Tequila, Justin a mi lado sin soltar mi mano hizo lo mismo pero él cogió el de Vodka, seguimos bebiendo a la vez que seguíamos hablando de estupideces y en cómo íbamos a organizar el resto de las vacaciones, aun estábamos a finales de Junio por lo que nos quedaban muchos días para descansar y divertirnos, al final coincidimos que era mejor quedarnos en LA aunque hubiera muchos turistas en esta época y que haríamos un viaje más adelante quizá cuando nos graduáramos, era mejor quedarse en casa, también comentamos lo bien que estábamos sin Alex y sus amigas, todos estuvimos de acuerdo en que era la gloria estar lejos de ellas, en secreto teníamos la esperanza de que nunca regresaran pero sabíamos que eso no sucedería, estarían lejos el tiempo que a la líder le tomara recuperarse de su rinoplastia, por fin tendría la nariz que siempre soñó y con bromas, comentarios sarcásticos pasó la noche, serían las cinco p las seis de la mañana cuando la fiesta termino, había botellas, vasos, pajitas, gente , zapatos tirados por todos lados, decidimos que sería hora de volver a casa, pero como habíamos bebido yo no quería que ninguno cogiera el coche en esas condiciones, aunque no parecían borrachos, sólo algo achispados ya que se les estaba bajando el efecto pero aun así tenía miedo por si algo ocurría así que les dije mi gran maravillosa idea de ir a ver el amanecer, los demás cogieron los zapatos que se habían quitado hacía horas mientras que Justin y yo fuimos a por los nuestros, nos reunimos los seis en las escaleras, bajamos con cuidado ya que hasta ahí había personas tiradas, después de bajar sin ningún incidente pero sí muchas risas; caminamos para alejarnos de los borrachos, estábamos casi cerca del agua, ahí nos sentamos los seis, abrazadas cada una a nuestros novios, a observar como amanecía, veíamos como el cielo se aclaraba con un tono azul y se teñía de tonos dorados, anaranjados incluso de algún rojizo, era hermoso, algo increíble, y aunque sólo era uno de los millones de amaneceres que han sucedido a lo largo de nuestras vidas, era el más especial porque estábamos los seis ahí juntos escuchando el viento, el mar y como el sol teñía de colores todo lo que nos rodeaba.
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